
Una ventana en poesía es posibilidad …
Cuando hablamos de ventanas pensamos en los sentidos, especialmente en la vista.
Entendemos que las ventanas sólo son útiles si son transparentes y las abrimos, ya sea para mirar hacia dentro o hacia fuera.
Una ventana cerrada permite observar el mundo a través del cristal, pero no conectar con él.
En cambio, una ventana abierta permite percibirlo y, a menudo, salir.
Pero ¿por qué utilizar una ventana? Parece lógico pensar que, cuando queremos salir o entrar, deberíamos utilizar puertas.
Sin embargo, salir o entrar por una ventana rompe los moldes establecidos y, en alguna ocasión, incluso las normas. Por ello la ventana en poesía, es posibilidad.
La ventana es símbolo de apertura al vivir sin prisas, deteniéndote a ser espectador de lo que te ofrece. Por eso, no temas viajar al interior de ti mismo, siendo espectador o protagonista, y disfruta del viaje.
La magia de la ventana reside en conectar lo banal con lo maravilloso; y lo que importa es saber discernir cuándo abrirla o cerrarla.