Saltar al contenido

Umbral de lo posible …

La imaginación es un ingrediente poderoso que abre posibilidades, siempre que el deseo nos motive a mirar el lado constructivo de las cosas; por ello, encontrar oportunidades es un arte en continuo desarrollo.

En esencia, todo tiene un fundamento, y sin embargo esto no implica que sea evidente o accesible de inmediato. El mundo tiene sentido, pero ese sentido no se entrega fácilmente.

Ahí entra en juego la imaginación, no como evasión, sino como una herramienta que permite dar sentido y conectar aquello que, en apariencia, está aislado.

Entonces, el deseo actúa como un filtro que orienta la imaginación hacia ciertos enfoques. Cuando se alinea con una búsqueda constructiva, deja de dispersarse y se convierte en una fuerza generadora de posibilidades.

No se trata de “pensar positivo” de forma ingenua, sino de elegir deliberadamente desde qué marco comprender lo que ocurre. No es negar lo negativo, sino decidir qué potencial merece ser desarrollado.

Al final, no todo depende de cómo vemos el mundo, pero sí de cómo lo interpretamos y de lo que decidimos hacer con ello.